La guardameta María José Díaz, sorda de nacimiento, debutó en casa como titular en el primer equipo del Orzán coruñés «Quería participar en un equipo de oyentes con igualdad, demostrar que los sordos pueden jugar también, tenía muchas ganas de intentarlo». Las palabras son de María José, pero salen de la boca de su compañera Marta Regueira, estudiante de interpretación del lenguaje de signos. Marta es la correa de transmisión entre María José y el resto del equipo en los encuentros y en los entrenamientos. Es lateral. Ante el Oviedo está de suplente. Y se reparte entre el banquillo y las visitas a la portería para hablar con su compañera. «He tenido la suerte de contar con una intérprete, que además lo hace muy bien. Sin ella, todo hubiera sido más complicado», indica María José. «Aún así, hay otras complicaciones. No puedo oír al árbitro y a veces no sé dónde se encuentran mis compañeras, porque no pueden avisarme si están detrás», admite.
Lleva el número 13 a sus espaldas. Y carga con los nervios de jugar ante el líder, un recién llegado de la máxima categoría que ahora es candidato al ascenso. «Es normal que esté nerviosa en los primeros partidos», dice Ana Cristina Jung, otra guardameta del Orzán. «Defender la meta una gran responsabilidad y tengo un poco de miedo, porque no me resulta fácil comunicarme, pero yo quise ser portera desde el principio. Mi única intención es colaborar con el equipo. Ana es muy buena en su puesto y espero que se recupere pronto», comenta María José.
Colocar una barrera
Fuente: La voz de Galicia

2 comentarios:
Qué pedazo de tía María José. Cualquiera no se atreve a dar ese gran paso.
Señores u sobre todo señoras afionadas al futbol y al deporte en general entremos y comentemos este espacio deportivo porfavor su labor merece la pena
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